Sueño con mi propia casa. Me duele el corazón de solo pensarlo.
Tengo 35 años. Tengo una hija. Me casé sin éxito y todo se torció. Ahora estamos divorciados. No tenemos nada con mi hija. Vivimos en el apartamento de mi hermana menor. Pero ella crecerá y entonces, ¿a dónde iremos…? Soñamos con tener nuestra propia casa. En nuestro pueblo. Para que los gatos paseen y el perro esté al aire libre, y construir una sauna. Y que mi hija no sienta vergüenza de invitar a alguien. Una cocina grande, hortalizas, columpios… No hay palabras para describir lo que tengo en mente. El costo es enorme. No puedo permitir una hipoteca, aunque mi salario no es tan malo. No sé qué hacer. Casi desesperada.